lunes, 31 de octubre de 2016


ARTE

Marlene atraviesa años, décadas y siglos y su imagen sigue tan radiante como cuando debutó en su Alemania natal. La grandeza de la estrella radica en su atemporalidad; ello hace que conecte con todos, con nosotros, con aquellos que nos sucederán, tan fresca y actual como hace casi un siglo. Esto sólo pueden tenerlo aquellas obras que devienen  clásicas, aquellas obras que pertenecen al terreno del arte con mayúsculas y valen para siempre, aportando nuevos significados de su misterioso enigma como arte que son, sin agotarse, sin limitarse a una época, a un momento. Marlene es como una estatua griega (ya lo afirmaba su hija en la famosa biografía que hizo sobre su madre) o como una porcelana china, el arte permanece insondable en su más hondo interior, dispuesto a ser admirado por quienes, como nosotros, nos atrevemos a gozar y disfrutar.


domingo, 23 de octubre de 2016

UN MODERNO SUBGÉNERO


El arte de la imitación es recurso de unos pocos e imitar a Marlene se ha convertido casi en un subgénero que casi toda diva o aspirante a diva que se precie prueba alguna vez en su vida. Scarlett Johansson probó metamorfosearse en Dietrich con la ayuda del maquillaje y de Dior, el resultado entra en el terreno de la superproducción con alarde de gastos que queda ahogada por tanto oropel. Pasen y juzguen.

miércoles, 5 de octubre de 2016

TRAVIS BANTON III

El genio Travis Banton creó distintos vestidos para Marlene que lució en varias películas.