lunes, 25 de julio de 2016

EL AURA

El aura se tiene o no se tiene, ese halo indescriptible que convierte a quien lo tiene en centro de miradas, en único argumento de todo sueño. Marlene gozó de un aura evanescente y siempre rotundo que irradiaba a su paso. Era como un ángel etéreo que se dejaba caer en sus películas, engalanándolo todo y dotando al filme de supremacía y misticismo. Era un don y ella era la elegida.



miércoles, 13 de julio de 2016

LA PRESENCIA DE DIETRICH

La presencia de Dietrich en sus películas era la marca que anulaba cualquier otra cosa que la rodeara. Era una película Dietrich y no cualquier otra cosa. Cuando estaba en pantalla inundaba y anulaba todo cuanto estuviera a su alrededor; cuando no lo estaba, su espíritu, su marca sobrevolaba la película y hacía incluso a veces olvidar qué estaba ocurriendo en esos momentos. Todo apuntaba a su persona, su aura bañaba los rincones del filme y lo demás no importaba. Era una presencia tan categórica y permanente que no necesitaba estar en escena para que se notara su efecto.
Sus películas comenzaban a menudo demorando su aparición porque los espectadores ansiaban verla entrar o aparecer y dicho deseo se potenciaba con el tiempo; cuando lo hacía, era de una forma apoteósica, sus piernas solían ser su carta de presentación, un guiño al espectador que sabía que le pertenecían y que pasados unos segundos se encontraría con su cara, con su gesto, con su caída de ojos y su rictus fatal. A partir de ese momento, la película le pertenecía, todo giraba en torno a ella, todo: cuando aparecía en escena, llenaba la pantalla; cuando estaba ausente, todo recordaba su presencia. Era un ángel sin duda, azul o no, que sentías presente y que se hacía notar de una forma u otra. Pocas actrices, y ningún actor quizá, tuvieron esa cualidad misteriosa, de "sentirse" en sus películas, tanto cuando aparecían como cuando no estaban. Marlene era una presencia rotunda, imponente pero también evanescente, etérea, evocadora cuando su imagen no aparecía en pantalla: el espectador la sentía de tal forma que, como una diosa griega, sobrevolaba la escena y la situación. Marlene no era tan solo actriz, mujer, era idea que transmutaba escenarios, inundaba atmósferas y dejaba ese raro velo de su presencia a su paso.


miércoles, 6 de julio de 2016

DIVINA LUZ Y DIVINA SOMBRA

La luz y la ausencia de ella hizo que surgiera el prodigio Dietrich. Von Sternberg pasa por ser el descubridor de la mujer pero también por ser aquel que enfocó a Dietrich con tal maestría que sin duda la convirtió en imagen arrebatadoramente subyugante. Solo fueron movimientos de cámara, enfoques y atenuaciones de luces y sombras. Divina luz y divina sombra. La conjunción de estas realidades físicas dio los más bellos encuadres, las mas atrayentes imágenes, los más sugerentes planos, nunca antes se había retratado un rostro con tal intensidad y en encuadres a menudo imposibles, verdaderos escorzos con la cámara que dieron en pantalla ese prodigio llamado Dietrich.

lunes, 4 de julio de 2016

VERANO DE GLAMOUR

El verano, aquí en España, es época de retomar películas con glamour. Abandonarse a disfrutar de un viejo título en la tranquilidad de las horas más soleadas es delicatessen para los más arriesgados sibaritas. Buena época para volver a ver o simplemente descubrir alguna de las películas que Dietrich hizo con Sternberg. La conjunción de los días calurosos del verano más tórrido y los barroquismos en blanco y negro del dúo Dietrich-Sternberg puede ser una experiencia de un onirismo casi expresionista. Prueben y vean, hay para elegir, desde surcar las vías de Asía en un camarote atestado de personajes improbables, además de por una diosa de luz y sombra, hasta patearnos la Sevilla más rocambolesca (y lluviosa, por cierto) de la mano de una cigarrera ataviada con todos los vestidos del paraíso. ¿Qué mejor verano que acompañarnos de Dietrich? Prueben, comprueben y comenten.


Atrévanse en verano