martes, 31 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL XI

Ya desde el inicio de su relación profesional y personal, Sternberg confió en Marlene. Le dio total libertad a la hora de elegir su vestuario y diseñarlo por sugerencia de Rudolph Sieber, su marido.
 “Marlene estaba jubilosa. -cuenta María Riva, en la biografía que escribió sobre su madre- Día tras día recibíamos instrucciones de dónde debíamos buscar tesoros olvidados: armarios, cómodas, viejas sombrereras, baúles polvorientos. La casa empezaba a parecer una tienda de ropa vieja. Chilló de alegría al descubrir un mugriento cinturón con una gran hebilla de falsos brillantes. Un quimono raído le produjo un verdadero transporte de júbilo. ¡Fantástico! ¡Fantástico! No cesaba de repetir. Necesito un cuello, a poder ser de satén viejo, de un blanco sucio. ¡A buscar cuellos viejos todo el mundo! ¿Te acuerdas de aquella revista tan mala? ¿No llevábamos las coristas una especie de puños? De lamé, ¿recuerdas? Una birria. Yo los guardé, pero ¿dónde?"
El vestuario de El Ángel Azul fue diseñado por Tihamer Varady y Karl-Ludwig Holub. Pero, sin duda, el asesoramiento de Marlene fue capital, ella vistió lo que le apeteció; rescató de su armario y de sus antiguos espectáculos berlineses toda clase de ropas y arriesgados vestidos y complementos: desde lentejuelas, gasas, visones a estampados de leopardo, detalles con plumas, ligueros y ligas, además de batines, kimonos orientales, sombreros varios, tocados, volantes, transparencias, satenes y abalorios. Lola-Lola en este aspecto fue sin duda, creación de Marlene y de su nutrido vestuario particular. 


Lola- Lola en plena actuación con corpiño de lentejuelas, así lucía aún más desde el escenario 


Medias, ligueros y zapatos de tacón


Con sombrero dieciochesco y sugerido aire militar


Un sombrero de mosquetero cuajado de plumas y un vestido realmente pícaro, la falda no conoce las leyes de la gravedad y deja al descubierto volantes de encaje, medias y más importante aún, sus piernas


Con kimono oriental, muy característico de la época


Su vestimenta fetiche cuando canta sobre el tonel, vestido con falda enrollada por delante que deja ver su ropa interior, ligueros y medias. Puños, cuello y la famosa chistera que se convertirá en icono de la película y de ella misma


Batín rematado de piel 


Traje de chaqueta y piel y sombrerito de viaje


Vestido de novia 


Hasta una cortina sirve de vestido para remarcar su figura 


Camisa blanca de ama de casa entregada


Abrigo, de gran señora, de estampado de leopardo y cuello de visón 


Vestido con el que reaparece en el viejo cabaré


Chaleco de pedrería y falda de flecos, de nuevo sombrero de ala ancha, para cantar en su última actuación

lunes, 30 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL X

Cuando Dietrich comenzó el rodaje de El Ángel azul sintió una fascinación enorme por Sternberg. Pero pronto conoció a otro hombre que se convertiría en otro creador de su leyenda: Friedrich Hollaender. Alemán pero firmemente contrario al nazismo, como ella, ilustrado, inteligente y con chispa. El fructífero tándem Dietrich-Hollaender se inició con El Ángel azul y se repitió en cuatro películas más (Deseo, Angel, Manpower y Berlín Occidente); la calidad resultante de la pareja fue siempre brillantísima y evidencia una química enorme entre ambos artistas. 
Desde el primer momento en que Hollaender entregó a Marlene la primera canción de la película, la actriz quedó fascinada con la música, con el estilo, con los dobles sentidos y los mensajes entre líneas que abundaban en las letras. Sentía que todo aquello se había escrito para ser cantado únicamente por ella. Sentía tanto respeto por estas canciones, que repudiaba su traducción al inglés, llena de cursilerías, además de que se perdían los dobles sentidos y los juegos de palabras. 
La música suena a lo largo de toda la película con segundas intenciones y en momentos clave: 
"Me llaman la pícara Lola" (Ich bin die feschen Lola) cuando Marlene aparece por primera vez y se presenta en el escenario como el objeto del deseo y pecado que representa. 
"Quiero un hombre, un hombre de verdad" (Kinder, heute Abend, da such'ich mir was aus) cantada cuando el profesor es descubierto y apuntado por el foco de Lola desde el escenario, con una retorcida ironía.
"Estoy hecha para el amor de la cabeza a los pies" (Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt) cuando Lola se dirige al profesor que la observa y al que seduce definitivamente. Y finalmente, cuando el profesor ya ha sufrido su martirio y ella se erige como una mujer triunfadora e independiente.
"Ten cuidado con las mujeres rubias, tienen un nosequé..." (Nimm Dich in Acht vor blonden Frau'n) en el momento en que vemos cómo el profesor ha caído en desgracia por una mujer.
Además de estas canciones cantadas por Marlene -la segunda, interpretada también por una desenfadada Rosa Valetti- también son significativos los sonidos a modo de presagios, de advertencia de peligro: los cánticos lejanos de un coro de borrachos en un bar que advierten al profesor "Sé siempre fiel y honesto", o el aria de Papageno -de La Flauta Mágica- en el que el personaje reclama la compañía de una jovencita que le dé la felicidad.

Y de 1930 nos vamos a 1972, a la interpretación de Lola (They call me naughty Lola) la versión en inglés que Marlene incluyó en su repertorio y cantó por todo el mundo a partir de la década de los  50. Esta grabación, que pertenece a uno de sus últimos conciertos, es de 1972, en el New London Theatre, Inglaterra.

EL ÁNGEL AZUL IX

Los pequeños programas de mano cumplían también su función publicitaria; aquí tenemos algunos de la película que son motivo de coleccionistas avezados.


Programa de mano uruguayo, 1930


Viena, 1930, sin el nombre de Marlene 


Berlín, 1953, la pierna de Lola-Lola sobrevuela la escuela y al profesor 


Berlín, 1930


Programa de cine, Frankfurt


                                                                      Suecia 

                                                                     
                                                                Viena, 1952

domingo, 29 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL VIII

Desde el mismo año del estreno contamos con carteles de la película, en varios idiomas y nacionalidades. El ángel azul atraviesa épocas y espacios, una muestra de ello son estos que aparecen a continuación.

Cartel del estreno en Alemania en 1930


EEUU, años 50


Cartel español, año 1931, sin el nombre de Dietrich, solo Jannings con la pierna de Lola-Lola


Cartel danés, años 50


Alemania, 1961


Alemania, 1930


EEUU, años 30, la americanización de Lola-Lola es evidente


Suecia, 1930


Bélgica, principios de los 80


Alemania, años 60 


Bélgica, 1930


Cartel de Italia 


Italia, años 50, Lola-Lola aparece totalmente metamorfoseada en Dietrich de los 40 y 50


Francia


Japón, años 80


España


Francia 


Alemania, 1954


Cartel español, 1931, la estrella era aún Emil Jannings


Alemania

sábado, 28 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL VII

La historia que contaba la película, basada en la novela de Mann, destilaba la más rabiosa modernidad, la mujer emancipada que vive de su trabajo y que literalmente vive su vida, sin dar explicaciones a nadie. No era la mujer pantera, divina y modernista, que engullía  a los hombres con la mirada, era algo más…Mujer, arrebatadoramente libre y displicente con todo el mundo. Su libertad era su auténtico límite y allá él o ella que osara coartarla. Los hombres eran para ella adoradores sin secretos, marionetas que ella manejaba sin querer porque ellos se dejaban manejar, sin duda. El profesor correcto y cuadriculado cae en las redes que ella no ha tejido, ella es simplemente así. Él cae rodando sin posibilidad de recuperar su estatus, lanzando cacareos de gallo en plena boda, siendo mofa de todos.  Ella, ave libre, no puede ayudar a quien se ha dejado caer sin remedio. Al final, quien logra estar a su lado es otro fantoche insulso que será su nueva víctima. Ella es así, no tiene la maldad premeditada de la tarántula o de la vampiresa gótica; es, simplemente, una mujer hecha a sí misma que sólo aspira quizá a enamorarse de nuevo (de verdad)…sin concesiones, sin ataduras y con toda la pasión que una mujer como ella destila.

Y las piernas comenzaron su andadura de éxito...

viernes, 27 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL VI

Siempre se ha hablado de Lola como una mujer fatal, como una vampiresa que arrastra a los hombres a la perdición, y sin embargo, no tiene tanto que ver con esto. Lola es una artista, una cabaretera de suburbio, de cervecería portuaria y público proletario. Es vulgar, es lasciva y altiva. Segura de sí misma, independiente y dueña de su sexualidad. Pertenece a un mundo donde todo es pura representación teatral y le gusta su vida.
Su relación con los hombres es sencilla; les da lo que ella quiere aunque no todo lo que ellos quisieran y juega con ellos de manera inofensiva. Su relación con el profesor se desarrolla espontáneamente y con naturalidad. Le gusta su compañía y se divierte con esa clase de hombre: intelectual, puritano y estandarte de la moral. Antítesis total de sí misma. Se ríe sintiéndose por encima de sus convencionalismos. Una clase de hombre al que no está acostumbrada a tratar y con el que se divierte orgullosamente, poniéndolo en evidencia y llevándoselo a su terreno. No pretende seducirle, sino sólo entretenerse como una niña traviesa y lista. No obstante, es el profesor el que actúa como un niño extraviado y asombrado ante nuevas experiencias. Queda encandilado sin que ella tenga que mover un dedo de manera consciente.
Los encantos de Lola brillan de manera natural y desvergonzada, se desnuda ante el profesor y no porque quiera engatusarle, sino porque le da lo mismo hacerlo ante uno u otro hombre. Es el choque entre estos dos caracteres que representan mundos opuestos, lo que hace llevar al profesor a la perdición. Él mismo cava su tumba sin sospecharlo y ella forma parte de ello sin darse cuenta de todo lo que representa para él.
Lola no tiene interés por conquistarle y casarse con él. Convertirse en una señora casada y alcanzar una posición distinguida no va con Lola. Cuando Rath es cesado del Liceo, va a buscar a Lola y se la encuentra haciendo las maletas para irse y no volver “en un año”. Estaba lista para irse sin despedirse siquiera del profesor. Para ella fue una experiencia más de tantas. El profesor expresa pesar en su rostro y ella le dice: “No pongas esa cara. Volveré el año que viene” ¿Quería algo con él? Nada.
Cuando acto seguido Rath le propone matrimonio, la reacción de Lola es más que significativa. Se ríe en la cara del profesor comprendiendo lo absurdo de la situación y sólo cuando éste le recuerda la seriedad del momento, ella se detiene y acepta con cierta indiferencia. Lo que busca Lola es quizás un criado. Un marido asexuado con las prestaciones de un ama de casa. El eunuco postrado a los pies de su reina, que venda las mismas postales con las que él la descubrió, que la vista y la ayude con su vestuario, que le caliente las tenacillas para rizarse el pelo o le ponga las medias, pero sólo hasta la rodilla. De eso ya se encarga ella. Porque los muslos de Lola son terreno restringido para el profesor. Se miran pero no se tocan.
Sin duda Lola- Lola es un personaje con su propia moral , que no amoral, con una escala de valores bien distinta a la del conservador profesor. La moral propia de Lola es la despreocupación y el carpe diem, ajena al qué dirán, al encorsetamiento de una sociedad hipócrita. Su moral encuentra refugio en el antro desvencijado de El ángel azul, allí, en sus dominios impone su magia de cantante displicente y arrebatadoramente sexy sin pretenderlo, y ahí, precisamente, ahí radica su encanto.


jueves, 26 de mayo de 2016

EL ÁNGEL AZUL V

Después de la visita al cabaré, Rath y Lola pasan la noche juntos. A la mañana siguiente el profesor llega tarde a la escuela.  En la clase hay un griterío que llama la atención del director de la escuela que acude para ver qué está sucediendo.  Rath abandona su trabajo y se dirige a ver a Lola, quien sin sentir ningún afecto por él,  acepta casarse.
La luna de miel dura hasta que la cuenta bancaria de Rath queda a cero. Consumido por el deseo y la desesperación, el pobre hombre pierde el sentido de la realidad y cae en profunda depresión.  Lola le obliga a regresar a su pueblo, Rath actúa ahora como un payaso.  El escándalo termina cuando Lola abandona al profesor por otro hombre.  Sin poder soportar la humillación, Rath regresa a la escuela, entra en el salón de clases y cae en el piso.   El profesor Rath ha muerto.

El profesor observa y desea


Lola-Lola se muestra espléndida en su ámbito y en sus dominios 



La luz  ciega a un perdido profesor de colegio 


Lola encandila al inexperto profesor con sus armas de mujer 


                                     Una boda de vodevil


Lola vuelve locos a los hombres. La ruina