jueves, 1 de diciembre de 2016

MARRUECOS VII

Las actuaciones musicales de Amy Jolly son realmente memorables. Clásica ya es Marlene-Amy cantando de frack riguroso Quand l'amour meurt. A partir de entonces frack, ambigüedad y Dietrich fueron terna de sinónimos. El número respira la sensualidad de lo ambidextro, Marlene supo convertir una romántica canción en toda una declaración velada de principios. Amy besa a una de las mujeres del público y acaba arrojando una flor a un Gary Cooper anonadado, femenino y sumisamente coqueto, que acaba poniéndose la flor en la oreja. El maestro Sternberg le daba a la película esa ambigüedad que tanto le gustaba y que sería una de sus señas de identidad. Nadie es lo que parece, los sexos se trastocan en una actuación realmente sugerente.

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